Desde que me estoy iniciando en Creciendo en Gracia voy viviendo un proceso de transformación que me va haciendo inmensamente feliz porque voy descubriendo los auténticos valores. Me he dado cuenta de que los valores nunca han de defenderse ni imponerse sino que han de proponerse, como hacía S. Pablo. He descubierto que las tradiciones que hemos recibido de él siempre nos renuevan y provocan en nosotros nuevas intuiciones para ir creciendo en gracia. Lo que sucede es que hemos olvidado esas tradiciones que nos hacen libres y como vivimos en una sociedad frágil, nos hemos sometido a la manera de pensar que nos han impuesto otras gentes, especialmente los responsables de las organizaciones del judaísmo y del catolicismo, que nos hace vivir a merced de opiniones superficiales, zafias y partidistas que nos llevan a posturas violentas, intolerantes y radicales que conducen a estilos de vida que dificultan la convivencia, la libertad y la madurez de las personas, y que tratan de defenderlos como si fueran las únicas verdades, doctrinas y valores saludables.
Ha llegado el momento de liberarnos de este sometimiento y de hacer valer nuestra manera de pensar y las intuiciones que suscitan hoy en nosotros esas tradiciones paulinas limpiándolas de la contaminación a que han sido sometidas a lo largo de siglos. Las doctrinas saludables que Creciendo en Gracia nos ofrece, es el camino que nos lleva al descubrimiento de que somos bendecidos, para quienes las quieran asumir como una propuesta. Ha logrado romper barreras y cadenas y proclamar con claridad la verdadera doctrina. Hemos sido liberados del pecado. Todo es lícito. Todo nos está permitido, aunque no todo nos conviene. Pero en esta dialéctica hay que apostar, con la ayuda de Dios por la audacia, el riesgo y la apertura, la experimentación sin límites, las realidades provocadoras, sabiendo que, resulte lo que resulte, el pecado ha sido borrado. Y esto hay que decirlo a la gente que deambula sediento de palabras liberadoras, cariñosas y acogedoras. El hecho de escuchar un anuncio tan liberador, tan espontáneo y tan lleno de cariño y acogida como el de Creciendo en Gracia es la respuesta exacta a lo que más estamos necesitando.
Es lo contrario de lo que hace la Iglesia Católica que utiliza argumentos de poder y dogmas y siembra radicalismos y fundamentalismos que infantilizan y crean una dinámica de dominio – servidumbre, impropia del siglo XXI. Sigue sembrando el miedo y el temor, y persiguiendo el disfrute de la alegría, el
sexo, la vida y la fiesta.
Gracias por hacerme nacer a la libertad
Pepelu